CRÓNICA
“CIUDAD MUSICAL SIN MÚSICA”
(Basada en la problemática del
Conservatorio del Tolima)
Presentado por:
YEISON MORALES
Cód. 051250392012
LINA RIVERA CANTILLO
UNIVERSIDAD DEL TOLIMA
COMUNICACIÓN SOCIAL – PERIODISMO
IBAGUÉ
2013
El nombre que Ibagué recibe
como ciudad Musical de Colombia, se remonta a 1886, cuando un ciudadano francés
conocido como Conde de Gabriac, cortésmente impresionado con el ambiente
musical que existía en la capital del Tolima, escribió un artículo al que
tituló “Ibagué, ciudad Musical”; éste acontecimiento despertó la conciencia
pública sobre el hecho de que la música era un suceso cotidiano entre sus
gentes.
Además de eso, la ciudad posee el primer
Conservatorio de Música creado en el país, lo cual apoya la idea de un “nombre”
que apoye la intencionalidad de Ibagué como Musical. Si lo vemos desde ese
punto de vista, es irónico pensar que siendo La Ciudad Musical de Colombia no
tenga un verdadero respaldo cultural, político y social.
Siendo las 9:00 de la mañana del día 28 de
septiembre del año 2012, la Asamblea general de Estudiantes del Conservatorio
del Tolima, emitió un comunicado expresando inconformidad respecto a los
manejos que se le han dado a la institución, la necesidad inmediata de un
verdadero cambio y el total respaldo al aspirante a rector, Señor German
Alberto Céspedes.
El pasado lunes 1 de octubre, los estudiantes
del Conservatorio del Tolima, manifiestan su sinsabor frente a la elección de
Néstor Guarín como rector en propiedad. Anuncian cese de actividades
administrativas.
Una vez más, la supuesta participación consagrada en la Constitución
Política de Colombia hace agua en las Instituciones de Educación Superior
(IES). Aunque los estudiantes y profesores son quienes las justifican, siguen
ausentes en la intervención y definición de sus rumbos, como ha ocurrido
reiteradamente en la Universidad del Tolima y hoy por hoy sucede en la máxima
institución de formación musical del departamento que desde hace 106 años es
referente en el panorama nacional.
Según muchos
estudiantes, la reciente elección de Néstor Guarín como rector en propiedad del
Conservatorio del Tolima por parte de su Consejo Directivo. Incluso, tras la realización por primera vez
en la existencia de la institución de una asamblea que recreó el debate con
relación a los candidatos y perfiló el apoyo del estudiantado a Germán Alberto
Céspedes, el Consejo Directivo actuó, sin argumentos válidos, en contra de ésta
determinación.
Sin que
faltara más, dicha elección posee más irregularidades. EL consejo directivo a
quien le corresponde realizar esta elección, cuenta con miembros que llevan más
de 18 años, aun cuando en los estatutos se establece que solo son 2 años de
permanencia; la elección del representante de los egresados al consejo
directivo no se realizó por medio de una convocatoria abierta a través de la
asociación de egresados del conservatorio del Tolima, además se puso en
evidencia que los educandos y docentes de la institución no tienen mayor
importancia en decisiones tan significativas como la elección de un rector para
la institución.
Para completar, el problema no se agota en la mera elección de Guarín: según
los representantes estudiantiles, las iniciativas del rector elegido no
resuelven los principales problemas y necesidades de la institución; en otras
palabras, no hay una decisión concreta por parte de Guarín de hacer efectivo el
compromiso financiero de la gobernación para con el Conservatorio, la
consecución de recursos para el fortalecimiento de la institución y mucho menos garantizar una planta profesoral
de tiempo completo que reposicione a la máxima institución de formación musical
del departamento como un espacio propio del arte y la cultura.
Uno de los motivos más importantes de esta crisis, es la situación
económica. Según la ordenanza 0067 de 1991, el gobierno departamental debe
darle a la institución el 1.8 % del presupuesto total anual, sin embargo, la
gobernación del Tolima entro en la ley 550 de reajuste fiscal en el año 2000,
hasta el 22 de agosto del 2008 y el conservatorio dejo de recibir este dinero.
Para el año 2009 se debió empezar
a recibir nuevamente el dinero, pero a
la fecha, la ordenanza no se ha hecho efectiva, ascendiendo así la deuda del
gobierno departamental a 42 mil millones de pesos aproximadamente; razón, por
la cual el 76% de los dineros de funcionamiento deben ingresar por las matrículas de los estudiantes,
convirtiendo al conservatorio de Tolima en la institución de educación pública
más costosa del país en la que los estratos
1 y 2 pagan hasta 3 SMLMV, trayendo como consecuencia que la taza de
deserción sea del 37%.
Teniendo
pleno conocimiento de esta situación, el señor Néstor Guarín ha tomado una
postura de indiferencia, en la que no se desarrollen procedimientos de tipo
legal que garanticen el desembolso del capital que por ley le corresponde a la
institución.
Sumado a
esto, el conservatorio del Tolima no cuenta con docentes de planta, asumiendo
un tipo de contratación que no representa una garantía para los docentes y que
ha traído como consecuencia que muchos de estos abandonen sus cargos para
asumir mejores propuestas fuera de la ciudad, todo esto ha provocado
irregularidades en los procesos educativos, hasta el punto de suprimir horas de
clase para solventar la ausencia de los docentes, desmejorando la calidad del
servicio educativo.
Fuera de los
problemas financieros y de contratación docente, las instalaciones se
encuentran en pésimas condiciones, no cuentan con salones óptimos para el
estudio musical y estos a su vez, no ofrecen las mejores condiciones para la
salud auditiva; siendo los estudiantes los más afectados, a tal punto de poner
en riesgo su integridad física, a causa de goteras y derrumbes constantes por
malas construcciones y arreglos deficientes.
EL CONSERVATORIO DEL TOLIMA ES PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO Y CULTURAL DE LA
NACIÓN LO QUE HACE IMPERATIVO CONSERVARLO COMO ES DEBIDO.
Hoy en día,
el Rector en propiedad y miembros de la Gobernación del Tolima, enfrentan una
demanda instaurada por algunos estudiantes del Conservatorio del Tolima en la
cual se exige la anulación de elección del Rector aprobando el debido proceso
de elección de uno muevo, ya que se considera que dicho proceso fue ilegítimo.
El paro del
Conservatorio no se levantó, se pausó siempre y cuando el señor Néstor Guarín
firme unos compromisos de mejoramiento de la institución o simplemente,
entregue su carta de renuncia. Las clases se reanudad éste 28 de Enero para
terminar el semestre B-2012.
“El conservatorio del Tolima está condenado a
desaparecer, si no se hace algo urgente por parte del gobierno departamental y
nacional, y los estudiantes seguiremos firmes ante nuestras exigencias,
especialmente, ante la necesidad de ser vinculados a la participación en la
toma de decisiones que definan el futuro de nuestra institución.” MAE. (Mesa
Asamblea de Estudiantes del Conservatorio del Tolima).